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LA VIDA ES UN CARNAVAL

Celia, La reina Rumba

 

 El próximo mes de julio son ya siete años de ausencia de Celia Cruz; se siente melancolía y en lo personal inevitablemente me retorna a dos etapas; la primera pertenece al barrio obrero, uno de los más proverbiales de la ciudad de Cali; a sus calles desde hace muchos años la inundó la cultura de la sonora matancera.

 

Responsables de esa fiebre sonora son sus teatros Belalcazar y Palermo, puntos de estreno de películas protagonizadas por Celia Cruz, y otros ídolos del cancionero latino de la época; como también sus bares que dejaron escapar repetidamente el “dile que por mí no tema”, o el “Tuya más que tuya” de Celia.

 

En el barrio obrero, esos aires cubanos se asentaron en cada esquina, aunque Rubén Blades dijo que en todo lado las esquinas son iguales, las del obrero materialmente también lo son pero, con su propia historia marcan una excepción a lo dicho, porque cada una tiene su propio aroma y añoranza.

 

Adicionalmente, la radio puso en apogeo programas propios de la sonora; el show de Raúl Palomino en Todelar, Pepe Valderruten en RCN, y la matancero manía de Joseph Jiménez en Caracol, terminaron de esparcir la fama de la matancera por toda la urbe caleña.

 

Para continuar evocando el obrero, quienes nacieron o crecieron allí tomaron como propio el clásico del maestro Willie Rosario, “de barrio obrero a la quince” hay que precisar que todo fue una feliz coincidencia, la inspiración del compositor Trini Clemente se la dio el barrio obrero de San Juan Puerto Rico; lo curioso es que en este número se hable de solo un paso porque allá, en San Juan, de la avenida principal, la Borinquen de Barrio Obrero a la Quince en la Calle Cerra, es lejos. Por el contrario en Cali, la distancia desde el parque Eloy Alfaro, corazón del obrero, a la quince, si permite marchar a pie.

 

En semana santa el obrero se transformaba y se volvía penitente, se reemplazaba la sonora y la salsa por la música gregoriana; mi padre Héctor cada año exponía el honor de cargar alguna de las pesadas imágenes o “pasos” de la Parroquia Jesús obrero. A su lado de adolescente y en viernes santo reconocí las calles del obrero. Pero Fuera de semana santa, el resto del año no había otro espacio en Cali donde más se gozara tanto los éxitos de Celia Cruz y la matancera que en el obrero.

 

En abril de 1996 llegué a Bogotá para seguir mi carrera en radio, aquí viviría mi segunda etapa Con Celia Cruz. El responsable en Colombia de lo que pasara con la guarachera era Carlos Eduardo Hernández “Alita”, personaje muy querido en el medio y mano derecha de Raphy Mercado en nuestro país, con “alita” conocí personalmente al legendario hombre de los conciertos, al responsable de la carrera de grandes como Tito puente, Marc Anthony, Tito nieves; porque Raphy acrecentó la carrera de Celia durante 25 años. Todavía la historia no precisa porque Celia retiró a Raphy como su manager.

 

Como se recordará RMM (el sello de Raphy mercado) cerró tras una demanda que perdió en la Corte Federal, demanda presentada por el cantante Glen Monroig exigiendo los derechos de autor de su canción “Yo soy”, que fue usada en la película “Yo soy del son a la salsa”, del cubano Rigoberto López y Producida por Mercado.

 

Cuando corría El 2006, Raphy fue operado de un tumor maligno en el cerebro. Mercado acaba de cumplir un año de fenecido el pasado 10 de marzo.

 

Mercado siempre atribuyó la expansión de la salsa a Tito puente y a Celia Cruz.

 

Volviendo a Celia y como anécdota, En 1998 lanzó su disco Mi vida es cantar, Quien escribe era director de Tropicana 102.9 en Bogotá, una mañana llegó Carlos Sarmiento delegado por Carlos Hernández (alita) para lanzar “me están hablando del cielo” La canción era la indicada desde Nueva York, se sustentaba su preferencia en que era cantada por Celia y el por esos días exitoso dominicano Kinito Méndez, recuerdo que en el CD de promoción solo venían dos temas, el primero era el de Celia con Kinito.

 

Ese recomendado número no me gustó, pasamos al corte dos, la verdad no había mucho de donde escoger; este segundo número no era salsa, pero evidentemente era más comercial que la primera recomendada; reitero que la instrucción de Raphy Mercado era poner a sonar “me están hablando de cielo” ¿qué hacer? Decidí bajar el volumen del equipo que teníamos en la oficina, pasé al estudio y le dije a Kike Sánchez, DJ de turno, que colocara el corte dos al aire y acoté: preséntelo como lo nuevo de Celia. Regresé a la oficina y sabiendo que ya el tema estaba al aire subí el volumen y espere el “grito” de Carlos Sarmiento, promotor de RMM. Por supuesto levantándose de la silla exclamó sorprendido ¡No! Ese no es, ya lo sé respondí, pero ese es el que va sonar aquí en Bogotá; Así nació y debutó en Bogotá uno de los más grandes éxitos de Celia Cruz “la vida es un carnaval”.

 

Después, producto de ese “capricho propio” se constituiría en el gran suceso en Argentina, y luego en Estados unidos, para finalmente universalizarse; debo confesar que esas decisiones contrarias, pueden dar al traste con amistades como la sostenida con “alita”, pero se compensan cuando los resultados son mayores a lo esperado y se logra algo hoy por hoy perdido en el medio radio, hacer un éxito.

 

 

Un par de meses después en Cali, encontré a “alita” en plena feria, no sabía que decirme pero en su rostro, se notaba la alegría devenida de una especial mixtura del “blanco del valle” (aguardiente) y la felicitación del Raphy Mercado.

 

Estos “secretos” y anécdotas, no aparecen todos los días, ni nos atrevemos a contarlos de manera seguida, se constituyen en parte de nuestra vida y memoria, al sentirme tan en casa con la gente de Sonfonía la comparto.

 

Para cerrar estas líneas me gusta esta frase anónima: “La vida es un carnaval, porque todos vamos disfrazados”

 

Hasta pronto.

 

 

J Fernando Quintero

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