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Convergencia

Miguelito Cuni

En mi más reciente visita a Cali en el desarrollo de su feria 52, y oficiando como presentador del decimo sexto festival de orquestas, tuve el honor de presentar al conjunto Chapotin y sus estrellas. En esa madrugada del 31 de diciembre al ver este típico conjunto cubano en escena el primer nombre que me llegó a la memoria fue Miguelito Cuní y su extraordinaria canción –Convergencia-.

 

Me puse de vuelta al año 2001; laboraba en la organización radial Olímpica y había sido contratado para restablecer la olímpica Cali; la misma emisora que yo había fundado en el 90 y que por esos días presentaba una caída en sintonía.

 

En la compañía de Rafael Páez me instalé en el hotel torre de Cali, allí sobre la avenida las Américas, a pocos metros del venerado rio Cali, me asignaron la habitación en uno de los pisos altos del edificio; Rafael me señaló que me quedara en el hotel, y dedicara mi tiempo a escuchar radio, para así hacer en frio un análisis de lo que estaba pasando en Cali, en materia de radio musical.

 

Recuerdo como antecedente para los amantes de la historia de la radio que firmamos a Manolo Castillo de Tropicana como director para Olímpica; acertamos, al poco tiempo la emisora de los Char recuperaría las primeras posiciones de sintonía en Cali; yo pasaría meses después a dirigir olímpica Bogotá, mi periodo más corto como director; de este lapso hay mucho que contar, pero será en otra ocasión.

 

Para pasar ese periodo de asesor, cargaba conmigo un libro del historiador Cristóbal Díaz Ayala, en el contaba el autor, el proceso de la música en Cuba; me detuve en un capitulo en donde Cristóbal Díaz reseñaba una maravillosa canción surgida mucho antes de todo ese movimiento llamado nueva trova cubana; su título –convergencia- El escritor textualmente proponía a convergencia como antecedente de la canción moderna cubana, es imprescindible, señalar que nunca pude terminar de leer todo el libro; ¿la razón? El atentado al hotel en donde me hospedaba; por cosas de la divina providencia abandoné la torre de Cali en horas de la tarde; luego, aquella noche del viernes 4 de mayo de 2001 ocurría un atentado con coche- bomba, perpetrado contra el hotel ubicado en la Torre de Cali, recuerdo que ese acto terrorista dejó al menos 36 heridos y 4 muertos; La versión de los cuatro muertos fue adelantada inmediatamente después de la explosión por el comandante de bomberos, pero desmentida después por el alcalde caleño, John Maro Rodríguez (quizás el más desastrado mandatario de los últimos tiempos en mi ciudad).

 

Por llamadas a mi celular me enteré de la noticia, quienes conocían mi lugar de hospedaje llamaron insistentemente para saber si me encontraba bien, Cuando regresé al hotel después de que la autoridad hiciera Las primeras indagaciones ingresé a mi habitación y aún hoy recuerdo el panorama; los vidrios destrozados del ventanal en un piso tan alto como el 18 daba testimonio de la locura de los autores de ese atentado. El lavamanos desprendido, varios cuadros y objetos diseminados en el piso. La orden era trasladarnos al otro lado de la avenida las Américas al hotel Valle Real; Hice mi propia exploración y noté que faltaba el libro de Cristóbal Díaz Ayala; esa tarde había decidido dejarlo sobre la cama. Era verdad, La onda explosiva había arrastrado por el ventanal mi libro. Hoy Pienso: resulta excepcionalmente conveniente para cada quien, cuando no convergimos con atentados; esos que en nuestro país tristemente son tan consuetudinarios.

 

 

 Bueno después de recordar esos aciagos momentos vuelvo a converger con la música; El primero en grabar –Convergencia- fue el Cuarteto Caney de Machito Grillo en julio de 1939, en Nueva York. Lo cantó, entonces, el puertorriqueño Johnny López. Para mi gusto la interpretación más esplendida de convergencia es la de Miguelito Cuní, El mismo Miguel Arcángel Cuní que transvasara por las maravillas del flautista Antonio Arcaño, el conjunto de Arsenio Rodríguez, y por supuesto el conjunto de Félix Chapotin.

 

Esta interpretación la realiza Miguel por allá en 1958, y la ubico como mi favorita porque esa canción estaba en el olvido, y es Cuní quien la hace famosa veinte años más tarde de su aparición. Luego otros no menos sustanciales, la incluyeron en su repertorio, Pablo Milanés para citar un ejemplo, Pete “conde” Rodríguez quien llevado de la mano de Johnny Pacheco, nos regaló para nuestro acriollado medio, la versión de Convergencia, que puede resultar la más popular de todas.

 

El compositor de convergencia es Bienvenido Julián Gutiérrez, cuenta Cristóbal Díaz Ayala que Julián Gutiérrez le entregó a Marcelino Guerra (rapindey), un papel con una letra a la que ni él mismo ni otros autores habían podido musicalizar. En mis conclusiones me resulta curioso que estos dos genios solo en ese momento pudieron hacer algo juntos; la historia señala que ni antes ni después existe otra obra de los dos aunados. Convergieron sus talentos una y solo una vez, pero con eso bastó.

 

Por eso, mi inquietud al presentar este conjunto cubano el pasado 31 de diciembre en Cali; porque si bien no estaban en escena aquellos míticos músicos cubanos de los años treinta o cincuenta, estaba en el entorno el prestigio del apellido Chapotin, el mismo que respaldo la consonancia de Miguelito Cuní.

 

Y recordé la obra de Julián Gutiérrez y la voz de Miguelito Cuní, quien en 1958 revivió para todos esta obra, los arreglos pertenecen a Emiliano Salvador y la grabó Cuní con su septeto para el disco ‘Sones de Ayer’.

 

¡Ay! Benditos, quienes pudieron ver a Miguelito incorporado a las estrellas de areito, tantas veces en el poliedro de caracas en el discurrir de 1981; a pesar de sus 64 años y todavía dueño de una poderosa voz, Miguelito le arrancó a convergencia lo que guardaba para él en esa inagotable fuente de sentimiento.

 

 Para hacer justicia comparto este video (pestaña video), lo grabó Miguelito con Milanés después de sus presentaciones en Venezuela. Convergen aquí la extraordinaria voz de Miguelito Cuní, el sentimiento y figura de Pablo Milanés; y como si fuera poco la riqueza musical del conjunto Chapotin.

 

Cuní se nos adelantó El 13 de marzo de 1984. Marcelino ‘Rapindey’ Guerra nos dejaría en España en 1996 y Bienvenido Julián Gutiérrez feneció en 1966 en la Habana. Después de embelesarme con estas imágenes, convergen en mí dos preguntas; ¿Qué es más bonita en esta canción la música o la letra? ¿Y sobreviviría la una sin la otra? De lo que estoy seguro es que la mano de Dios estuvo presente; que hubo convergencia por donde se le mire, para que la música alumbrara esta realización –convergencia-. Que confluyan La inspiración de Julián Gutiérrez, el arreglo de “rapindey” y la vocal de Miguelito Cuní. Es Convergencia. Cuando se encuentran dos seres designados a amarse, por un motivo o una feliz coincidencia, eso es convergencia. Y, Paulo Coelho reafirma que si es posible esa convergencia entre lo que soñamos y la realidad, “Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.” Fácil es concluir que para que una línea verdaderamente pueda unir deberá converger con algo o alguien; lo contrario en mi opinión es conectar. Gracias, Hasta otro rato.CONVERGENCIA 

 

“Aurora de rosa en amanecer, nota melosa que gimió el violín, novelesco insomnio do vivió el amor, así eres tú, mujer, principio y fin de la ilusión, así eres tú en mi corazón, así vas tú, de inspiración. Madero de nave que naufragó, piedra rodando sobre sí misma, alma doliente, vagando a solas, de playas olas, así soy yo, la línea recta que convergió porque la tuya al final vivió”

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